Qué ver en Zurich

Zurich es bien famosa por ser la primera ciudad que a todo el mundo se le viene a la cabeza al pensar en Suiza, ese famoso paraíso en el que todos quieren colocar su negocio dentro de Europa.

Sin embargo, no es la capital, a pesar de lo que muchos piensan (tal honor recae en Berna); lo cual no ha impedido que se corone como el principal destino turístico del país.

El glamour, los excesos y la gran fama de “libertad financiera” que se ha popularizado en los medios, para mi quedan en un plano secundario, muy por detrás de los bellos parajes naturales de los que puedes disfrutar o los magníficos edificios clásicos y modernos que contemplar.

Por supuesto, no falta la tecnología, la moda y el consumismo, pero con un halo clásico diferente al de las principales capitales europeas.

Es difícil hacer una selección certera y universal sobre todo lo qué hay que ver en Zurich, pero aquí te presento mi mejor propuesta.

El monte Üetliberg y su mirador

Empezar el viaje con esta visita es una decisión muy personal. Ir hasta Üetliberg te va a llevar un día completo de excursión.

Te corresponde a ti decidir en qué momento hacerlo, pero sin duda es una actividad que merece la pena salvo que no te interese la naturaleza o no seas nada fan de los miradores cuando visitas una ciudad.

Suiza es famosa por muchas cosas, y una de las tristemente más olvidadas es su entorno natural.

Es impresionante. En este país puedes encontrar algunos de los paisajes montañosos más espectaculares de Europa, y Üetliber, a las afueras de Zurich, es uno de ellos.

Desde la estación central tendrás que subirte en el tren S10, cuya última parada es este monte de nombre impronunciable.

Una vez en la cima, disfrutarás de las mejores vistas de la ciudad y el lago, y quizá tampoco seas capaz de articular palabra.

Como se suele decir, lo mejor del trayecto no es el destino, sino el camino recorrido hasta él. Eso sí, no te olvides la cámara.

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Visita al Zürichsee, o lago de Zurich

Estos 40 kilómetros de lago, también denominado en el dialecto alemán-suizo como Zürisee, merecen la pena ser vistos desde lejos, y desde cerca.

Es, además, el lago más limpio de toda Suiza, y es algo que deberíamos hacernos mirar, sobre todo cuando su lago más sucio está más limpio que el mejor de los nuestros.

El lago, por supuesto, es navegable, y su recorrido más común está integrado dentro del transporte público de la zona y puede hacerse durante todo el año.

Merece la pena marcarte un crucero sobre él y puede ser completado en menos tiempo del que tardas en pronunciar la compañía que ofrece el servicio: Zürichsee Schifffahrtgesellschaft.

El coste, según el tramo, puede ir desde los 3,40 € hasta los 45 € si prácticamente te lo recorres todo, y aceptan ZurichCard para los traslados cortos.

Altstadt, el imprescindible casco antiguo

Te cuento la parte más entretenida y donde más tiempo vamos a pasar en este viaje virtual.

Es obvio que no puedes irte de Zurich sin pasear por el casco antiguo de la ciudad, ya que aquí vas a ver el 60% de lo más interesante.

Además, te doy un dato que ya de por sí te motivará de sobra. Es uno de los pocos centros históricos en Europa que no ha sido destruido jamás por ningún conflicto bélico, ni siquiera parcialmente.

Lo que ves es lo que siempre ha habido. Tal cual.

Caminarás al lado de las dos orillas del río Limmat (las cuáles no debes dejar de cruzar por el Quai Brücke), que acaba desembocando en el lago Zürisee, y te deleitarás con la arquitectura del lugar y los infinitos museos, tiendas y restaurantes en los que perderte.

Si tienes poco tiempo de callejear, asegúrate de que al menos pasas por Niederdorf, ya que ésta rue concentra lo más típico de Zurich en solo unos cientos de metros.

La propia estación central, que salvo que visites la ciudad en coche será de paso obligatorio, es inmensa, y el primer lugar que ver si llegas con tiempo.

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Bahnhofstrasse

Sin salir de la zona central, y si vas con un presupuesto muy alto, o simplemente quieres mirar y no tocar, tienes Bahnhofstrasse, la calle con las tiendas más caras y exclusivas de Europa y una de las tres más prohibitivas del mundo.

Contemplar la red de tranvías que la recorre al menos es bonito y gratis.

Y si eres especialmente fan de los relojes o quieres aprender por qué son tan especiales en Suiza, en esta misma calle tienes el museo de relojes Beyer, donde hay piezas que datan del 1400 a de C, y todo tipo de accesorios y joyas actuales que te dejarán sin respiración solo con oir el precio.

Cabaret Voltaire

Estando por el centro de Zurich no puedes dejar de visitar el Cabaret Voltaire.

Es el teatro de Suiza por excelencia (hoy día, un pequeño museo reformado), y en él se inició el Dadaísmo en 1916, uno de los movimientos culturales más locos, que rompía con todo lo establecido, y que ayudó a fomentar la libertad de expresión.

A lo Club de los Poetas Muertos en plena Primera Guerra Mundial.

Contemplar la Iglesia de San Pedro y su gran reloj

Pasear por el casco antiguo también te llevará a la iglesia de San Pedro, famosa por el enorme reloj -suizo, por cierto- que ocupa prácticamente todo su campanario y que está entre los más grandes de Europa.

Pero hay mucha más historia tras ella, no en vano es la iglesia más antigua de Zurich que aún sigue en pie.

Ha tenido que ser reconstruida varias veces, pasando de ser una catedral gótica a una barroca y, si tienes ocasión, no deberías dejar de visitar el interior (yo no tuve esa suerte, estaba cerrada ese día). Dicen que la decoración es impresionante y la sillería proviene de conventos y monasterios aún más antiguos y ya desaparecidos.

Si el arte religioso es lo tuyo, aprovecho para mencionar aquí la iglesia de Fraumünster, cuyas vidrieras son espectaculares; puedes visitarla si te has quedado con ganas de más y/o si San Pedro está cerrada.

Subir al mirador de Grossmünster y aprender sobre su historia

Otra de las localizaciones que visitarás sin darte cuenta es el Grossmünster. Todo un monstruo de catedral cuyas dos torres te dejarán embobado en la distancia.

En realidad su nombre significa Gran Monasterio, y la edificación de sus torres proviene del Románico, aunque ha sido mejorada con toques neo-góticos.

Además de leer sobre su historia y aprender sobre arquitectura, también es el mirador de esta gran urbe, con sus 187 escalones, que puedes subir para disfrutar de las mejores vistas panorámicas desde la ciudad.

Un consejo: consulta el horario si tienes planeado subir, ya que es bastante reducido. Entre las 10:00 y las 16:30 horas todos los días, excepto los domingos que se estrecha aún más, de 12:30 a 16:30 horas.

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Lindenhof, una plaza histórica

En realidad debe su nombre a la colina sobre la que yace, y ha sido lugar de asentamiento de culturas celtas y romanas entre muchas otras.

Hoy día es un jardín público con muy buenas vistas donde relajarse jugando al ajedrez o a los bolos.

Se tarda un poco en llegar, pero es una mini excursión ideal para alejarse del mundanal ruido de la ciudad.

Además es el sitio donde se organizan todos los eventos importantes al aire libre en Zurich, y es muy probable que si viajas durante el verano, primavera, o con buen tiempo en general, te topes con uno de ellos durante tu visita.

Museo nacional de Zurich

Si te van los museos, tienes muchas opciones en Zurich (como el Kunsthaus si te gusta el arte), pero si tengo que centrarme en alguno, ese es el Landesmuseum; muy fácil de visitar ya que se encuentra frente a la estación central.

En él encontrarás la clásica recopilación de objetos históricos con la que aprender, cronológicamente, sobre la ciudad. Nada nuevo bajo el Sol, pero una parada cultural obligatoria que cuesta unos 10 CHF y está abierto de martes a domingo entre las 10:00 y las 17:00 ( hasta las 19:00 horas si vas en el día del Señor).

Distrito 5, el barrio de la moda

¿Conoces Matadero Madrid? Esa zona industrial de nombre tan horrendo y atroz pero reconvertida en lugar de representaciones y movimientos culturales que dan vida a la ciudad.

Esto es lo que hicieron en Zurich con el Kreis 5, pero escogiendo un nombre con más buen gusto.

Allí encontrarás las últimas tendencias o las alternativas más raras, pero lo que es seguro es que no te aburrirás, ya que cruzando algún callejón quizá te encuentres un falso techo cubierto de paraguas.

Un buen lugar para deleitarte con la gastronomía e ir de compras sin los precios desorbitados de Bahnhofstrasse.

Museo de la FIFA

¿Te gusta el fútbol?

No es mi caso, pero si a ti sí que te pone esta industria, en Zurich tienes ni más ni menos que el Museo del fútbol mundial de la FIFA.

  • Visitas guiadas.
  • Colección de objetos míticos.
  • Historia.
  • Jugadores legendarios.
  • Merchandising infinito.
  • Lugares para selfies a cada paso.
  • Trofeos.

Es el templo de los amantes de este deporte.

El mejor consejo que puedo darte es que, si vas a ir, te pases un día antes por la web oficial porque suelen ofrecer entradas al 50% de descuento si las adquieres online con antelación. Una oferta difícil de rechazar en Suiza.

Ópera de Zurich

Si no vas mal de tiempo y quieres ver un edificio histórico, una buena opción es el Das Opernhaus Zürich, cerca de la plaza Bellevue y en pie desde 1891.

Este edificio sí que tuvo que ser reconstruido a causa del incendio que destruyó el teatro original, Aktientheater.

Aunque en principio fue concebido para albergar sólo representaciones habladas y cantadas, acabó limitándose a ópera, operetas y ballets.

En él se han representado óperas originales de autores más que remarcables, como Richard Wagner o Rudolf Kelterborn.

Pavillon Le Corbusier

De un edificio emblemático clásico puedes pasar a otro moderno con mucha facilidad en Zurich.

Esta obra se llama igual que el arquitecto que la diseñó: Le Corbusier, uno de los más importantes del Siglo XX y de la arquitectura reciente.

Inaugurado en 1967 y reformado y reabierto recientemente en Febrero de 2019, funciona como un museo o sala de exposición desde la que presentar las ideas de este arquitecto suizo al mundo.

Ideas póstumas, pues Le Corbusier falleció solo 2 años antes de la finalización de este pabellón.

Irónicamente, su ilusión era crear el lugar de exposición ideal con esta obra, que ha acabado siendo su museo personal e inmortal donde exponer todo lo aportado a la arquitectura moderna.

Y además declarado patrimonio mundial por la UNESCO.

A pesar de que parece estar un lugar muy aislado, es fácilmente visitable, ya que en realidad se encuentra cerca de la orilla del río y en una de las avenidas principales de la ciudad: Bellerivestrasse.

Jardín botánico

Por supuesto en esta ciudad verde donde las haya, no podía faltar el jardín botánico.

Pertenece a la Universidad de Zurich y el tranvía te lleva fácilmente hasta él.

Se cultivan plantas para la enseñanza, la investigación y el entretenimiento (hay que financiar tal envergadura de jardín), y allí te encontrarás con diferentes hábitats:

  • Primavera. Plantas típicas que encontrarías en cualquier lugar durante esta estación.
  • Olores: mayormente de plantas mediterráneas.
  • Wadi: basadas en la cuenca del río seco y un clima ídem.
  • Colores: una colección especialmente centrada en el colorido.
  • Medicinales: recopila la especies más utilizadas en la medicina tradicional (si quieres saber si hay cannabis, tendrás que descubrirlo in situ).
  • Alpinum. Todo tipo de plantas de montaña traídas de diferentes continentes.
  • Invernaderos. Tres gigantes cúpulas para albergar tres diferentes climas: tropical, subtropical y sabana.
  • Acuáticas. En un estanque donde se cuida de toda esta flora y fauna en remojo.
  • Exhibiciones al aire libre: especialmente durante el verano se muestran plantas populares como las carnívoras o pétreas, entre otras muy llamativas.

Cataratas del Rin

Te empecé hablando de una excursión a las afueras de la ciudad y voy a ir acabando con otras dos cuasi imprescindibles visitas a la naturaleza suiza.

Una de ellas son las cataratas del Rin. Casi en la frontera con Alemania y formadas hace más de 15.000 años, no son tan impresionantes como las de Niágara, pero se le acercan.

Se puede ir en coche o en tren. En este último te vale el ticket diario de transporte público para todas las zonas y cuesta unos 33 CHF en temporada alta. Tiene una frecuencia de media hora aproximadamente y tarda alrededor de 50 minutos en llegar.

Se pueden visitar todos los días del año a cualquier hora, pero es aconsejable hacerlo en verano.

Así podrás disfrutar de los paseos en barco organizados desde obtener las mejores vistas de las cataratas, siendo el más recomendado -aunque no el más económico- el que te lleva al peñón de Rheinfallfelsen.

Opcionalmente, ya que estás allí, también puedes visitar el castillo Schloss Laufen (con descenso a las cercanías de la caída de la agua), hacer algo de senderismo o ir al Adventure Park a divertirte con los niños en las tirolinas y las gincanas mientras gozas de increíbles vistas a las cataratas.

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Lago Constanza

Desde el lago de Zurich al Constanza te separa solo un viaje en bus bastante asequible -1 hora-, partiendo desde la estación central.

Al igual que las demás, esta es una excursión a la que tendrás que dedicar uno o dos días completos, pues hay mucho que ver en los 80 kilómetros alrededor del lago Constanza y su ciudad homónima.

Constanza. Por supuesto, esta urbe impecablemente conservada y que no sufrió los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial, es imprescindible. Solo por recorrer su casco histórico merece la pena.

Meersburg. Es quizá la más desconocida pero también la más idílica; y es que parece inalterada por el paso del tiempo, quizás por su impopularidad, que la mantiene ajena a influencias externas que desvirtúen la rutina de sus apenas 6000 habitantes. Imprescindible visitar sus castillos: Altes Schloss y Neues Schloss (Castillo Viejo, Castillo Nuevo), la plaza del mercado o la antigua puerta de entrada fortificada.

Friedrichshafen. En el centro del lago se puede encontrar este pueblecito industrial famoso por el museo del Zeppelin -que no Led Zeppelin- (todo está muy inspirado por estos trastos, incluso la universidad). No te pierdas el Seestrasse, o paseo marítimo junto al lago, donde también podrás contemplar a lo lejos una espectacular iglesia evangélica llamada Schlosskirche.

Lindau. La verdadera estrella de esta ciudad es la pequeña isla al otro lado del puente que las une (y que se puede recorrer en un momento en coche). La torre faro del siglo XIX que allí encontrarás es de lo mejorcito del lugar. Además de dar una vuelta por el puerto y morir de envidia viendo las barcazas que allí atracan. Acabarás en la plaza de Alfred Nobel (sí, el de los premios), lugar en cuyos aledaños se celebran encuentros anuales de gran prestigio. Y tampoco descuides callejear por toda la ciudad porque está llena de sorpresas y torres peculiares.

Qué comer en Zurich

Entre tanta visita y excursión seguro que se te abrirá el apetito más de una vez; y no te van a faltar oportunidades de probar las delicias suizas.

Como la salchicha de 150 gramos que puedes catar en Sternen Grill. Si señor, acompañada de su pan y salsa especiales, no es un perrito caliente cualquiera y va a llenarte bastante. Pero si te quedas con hambre también puedes probar las hamburguesas y los panes de pita con pollo que tienen.

Aunque si fuera tú me reservaría lo de la hamburguesa para el Holy Cow, donde las preparan de la forma más ecológica posible y con una calidad excelente, a pesar de que sea un restaurante donde comer bastante rápido.

Si lo que te mola cuando viajas es una gastronomía más de diseño, te puedes pasar por la Raclette Factory, donde desgustar platos muy artísticos y bonitos que, eso sí, puede que te dejen con un poquito de gusa en el cuerpo.

¿Algún sitio con buena ambientación donde la comida sea secundaria? El Bauschaenzli es para ti. Entre abril y octubre se celebran las fiestas más geniales de la ciudad en su inmensa terraza, incluida el Oktoberfest. Para comer encontrarás salchichas suizas (y no va con segundas, que ya sabemos lo loco que es el Oktoberfest) a buen precio. Esto es, unos 15 CHF, no esperes comer mucho más barato que eso en Zurich.

Consejos útiles

Puedes ahorrar dinero no comprando botellas de agua, ya que el agua potable suiza es buenísima y podrás llenar una botella vacía en una fuente pública a cada paso.

  • Evita comer en McDonalds y restaurantes de comida ultra-rápida. Son tan caros como los restaurantes normales donde podrás comer algo más típico y de calidad mientras planeas tu próxima parada con mucha más tranquilidad.
  • Si de verdad quieres ahorrar en comida, pasa por los buffets de los supermercados o la estación central. Se puede comprar comida caliente reciente hecha bastante barata. Eso sí, te la tendrás que comer sobre la marcha o en algún lugar de descanso o parque público, que por otro lado abundan en Zurich.
  • La ZürichCard merece mucho la pena. Ahorrarás dinero en atracciones, transporte y restaurantes, donde te encontrarás con descuentos sorpresa o extras muy agradecidos.

Y con estos consejos de la abuela cierro este planificador de viaje a Zurich y me despido. Espero que te sea muy útil o, al menos, que te lo pases genial en la ciudad hagas lo que hagas, y vuelvas por aquí a visitarme y me lo cuentes.

Auf wiedersehen!

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Tabares
Tabares
Viajo en familia, junto con mi mujer y mi hija. Vemos los viajes desde la perspectiva de mi hija y buscamos su bienestar y comodidades durante el viaje. Aventuras las justas y la farmacia cerca.

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